De Fanny a Fany

Tengo 23 años y ya pertenezco a la parte de la población que trabaja. Mis tiempos y horarios dejaron de ser los mismos. En un país como el mío tener un empleo es toda una bendición y lograr trabajar de aquello que estudiaste es toda una maravilla. Confieso que extraño esos años de colegio, todo el tiempo libre que tenía para hacer lo que me gustaba era genial. Durante mi época de estudios tenía más tiempo para servir en el ministerio de alabanza, mi respuesta a cualquier solicitud de ensayo y cantar era “si”. Hoy en día es más difícil, pues aunque sigo siendo joven mi energía ya no es la misma, me canso y tener tiempo para estar con mi familia y seres queridos es algo importante en mi agenda. Pero me pregunto ¿Cuánto tiempo tengo con Dios? ¿Cuántas excusas utilizo para no servir? ¿Acaso estoy tan cansada como para no conversar con Él?

Hace un tiempo atrás mientras escuchaba uno de los programas del Pastor Adrián Rogers, el menciono a Fanny Crosby, ya imaginaran porque decidí poner más atención (y si no es así, es porque tenemos nombres parecidos excepto por como se escribe).

Fanny Crosby nació en Southeast, New York el 24 de marzo de 1820, su familia era pobre. Cuando tenía unas seis semanas de edad sufrió una inflamación en sus ojos. Un mal tratamiento le provoco ceguera permanente.Su padre murió cuando ella tenía solo un año de edad, así que quedó al cuidado de su madre y su abuela. Estas mujeres educaron a Fanny en los principios de la fe cristiana. Cuando Fanny creció, pasó a formar parte activa de la Iglesia Metodista Episcopal en la ciudad de Nueva York. A la edad de quince años, se enroló en la Escuela para ciegos de Nueva York donde estuvo durante siete años. Allí aprendió a cantar, a tocar el piano y la guitarra.

Componía sus poemas e himnos en su mente y después los dictaba a otra persona para que los escribiera. Durante su vida creo alrededor de 8,000 himnos.

Fanny no guardaba rencor todo lo contrario, en cierta ocasión dijo:

“Ni por un momento, en más de 85 años, he sentido el más mínimo resentimiento contra Dios  porque siempre he creído que el buen Señor, en su infinita misericordia, de esta manera me consagró para la obra que todavía me permite realizar. Puede ser que no hubiera cantado los himnos de alabanza a Dios si otras cosas hermosas o interesantes me hubieran distraído. Cuando recuerdo cómo he sido bendecida, ¿cómo puedo replicar? Puede que la oscuridad arroje una sombra sobre mi visión externa, pero no hay ni una nube que puede detener la luz de la esperanza de un alma confiada. CUANDO LLEGUE AL CIELO, LO PRIMERO QUE VERÉ GUSTOSA SERÁ EL ROSTRO DE MI SALVADOR.

¡Wow! Al leer la historia de esta mujer, me quedo solo reflexionar. Dios nos bendice de muchas e incontables formas. La pregunta que te invito a que hagamos juntos es, ¿qué afanes de esta vida nos hacen perder de vista al Salvador? ¿Hay algo que nos este deteniendo de vivir una vida en plenitud para Dios? El ejemplo de Fanny Crosby debe ayudarnos a ver que no hay obstáculo demasiado grande para servir al Señor. Sea cual sea la excusa que estemos utilizando para no entregarnos completamente a Dios… ¡ya es hora de dejarla a un lado y vivir una vida plena para Dios!

Sugerencia Musical basada en Fanny Crosby

Sovereign Grace- Blessed Assurance

Crystal Lewis- A Dios sea la Gloria

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