Saber es mejor que sentir

Prefiero saber que Dios me ama, a sentir que me ama.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

Jeremías 17:9

Vivir de emociones, corazonadas y sentimientos en nuestra relación con Dios nos ocasionara severas caídas, pues cuando las emociones se acaban tendemos a sentirnos solos y abandonados por Dios.

Hace tiempo atrás al dirigir el tiempo de alabanza sin importar el lugar, yo solía medir la presencia del Espíritu Santo en si durante ese tiempo habían rodado lágrimas de mi rostro, o si las personas a mi alrededor habían saltado de emoción o caído de rodillas y desbordado en llanto.

Cuando esto no ocurría mi mente me decía: “Esta ocasión Dios no te acompaño, no te esforzaste en tu búsqueda, el Espíritu Santo está lejos de ti.” ¡Oh corazón, me engañaste! Pero también mi falta de conocimiento.

Tomada por Sameir Romero
Foto tomada por Sameir Romero

Hoy en día me doy cuenta que es mejor tener la certeza de que Dios me acompaña, y eso solo se logra con la Biblia en mano. Sé que el Espíritu Santo mora en mí, no tengo que pedirle que venga, como si Él se fuera de vacaciones o algo por el estilo. Ya te acepte en mi vida, ¡ni se te ocurra abandonarme! También sé que sin importa lo que haga, el amor de Dios por mí no se acaba, nada me puede separar de su infinito amor. Claro, esto no es una licencia para hacer lo que se me antoje, pues mi vida también debe ser un reflejo de un verdadero cristianismo. Sin embargo, es increíble saber que nada, si NADA, me puede separar de su amor.

“35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Romanos 8:35-39

Así como en las relaciones entre humanos, si no cultivas el amor, la chispa inicial al no ser alimentada se va apagando en lugar de convertirse en una relación fuerte y duradera. Con esto no digo que sentir que tu corazón va a estallar de emoción al estar a solas o en medio de una multitud buscando la presencia de Dios sea malo. Es malo, solo si esa relación se basa en sentir, porque así como hay días buenos los hay malos, y es mejor saber que Dios está ahí aun cuando no lo puedas sentir.

Mi invitación es que reflexionemos sobre nuestra relación con el Dios vivo, y preguntarnos cuanto de nuestro día dedicamos para El, no solo a escuchar música cristiana, sino a conocerlo verdaderamente mediante la lectura de su palabra y la oración.

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